El concepto financiero más repetido y peor entendido. Sin fórmulas imposibles y sin promesas.
El interés compuesto es ganar intereses sobre los intereses que ya ganaste. Nada más. La diferencia con el interés simple parece pequeña al principio y se vuelve enorme al final, y ahí está todo el asunto.
Imagina 1.000 € al 7% anual. El primer año ganas 70 €. El segundo no ganas otros 70, sino el 7% de 1.070 €, o sea 74,90 €. El tercero, el 7% de 1.144,90 €. Cada año la base sobre la que ganas es mayor, así que el crecimiento se acelera solo.
Con interés simple, 1.000 € al 7% durante 30 años se convierten en 3.100 €. Con interés compuesto, en unos 7.600 €. Mismo dinero, misma rentabilidad, más del doble de resultado. La única diferencia es que los intereses se quedan dentro trabajando.
El interés compuesto no crece en línea recta, crece en curva. Y esa curva es engañosa: durante los primeros años parece que no pasa nada, y la mayoría de la gente abandona justo ahí, convencida de que "esto no funciona".
Lo que ocurre es que el efecto necesita una base grande para notarse. Un 7% sobre 2.000 € son 140 €; ese mismo 7% sobre 200.000 € son 14.000 €. Es el mismo porcentaje haciendo el mismo trabajo, pero el resultado no se parece en nada.
De ahí sale la conclusión más útil de todo este tema: los últimos años de una inversión larga generan mucho más dinero que los primeros. No porque el mercado vaya mejor, sino porque la bola ya es grande.
Esta es la parte contraintuitiva. Casi todo el mundo cree que la clave está en aportar mucho dinero. En realidad, con horizontes largos, empezar pronto suele pesar más que aportar más.
Compara dos personas con una rentabilidad del 7% anual:
| Perfil | Aporta | Durante | Total aportado |
|---|---|---|---|
| Empieza a los 25 | 150 €/mes | 40 años | 72.000 € |
| Empieza a los 40 | 300 €/mes | 25 años | 90.000 € |
La segunda persona pone 18.000 € más de su bolsillo, pero termina con bastante menos capital que la primera. Los quince años extra de compounding valen más que todo ese dinero adicional. Puedes comprobarlo tú mismo cambiando los números en la calculadora.
Calculadora de interés compuesto Prueba tus propias cifras y mira qué parte del resultado la pones tú y cuál la pone el interés. Abrir calculadoraTodas las calculadoras de interés compuesto (la nuestra incluida) asumen un porcentaje fijo todos los años. La realidad no funciona así: un año haces +22%, al siguiente −18%, luego +6%. El resultado final puede parecerse al de la proyección, pero el camino es mucho más accidentado, y ese camino es lo que hace que la gente abandone.
Si tu inversión rinde un 7% y la inflación es del 3%, tu poder adquisitivo real crece un 4% aproximado, no un 7%. Los 500.000 € que ves en una proyección a 30 años comprarán bastante menos de lo que compran hoy. No es un motivo para no invertir —de hecho es el mejor motivo para hacerlo—, pero sí para no leer las cifras como si fueran euros de hoy.
El mismo mecanismo que multiplica tus ganancias multiplica los costes. Una comisión anual del 2% frente a una del 0,2% no es "un 1,8% de diferencia": a treinta años puede suponer una parte muy considerable del capital final, porque cada euro que se va en comisiones es un euro que deja de componer para siempre.